Ministerio de la mujer y la violencia de la improvisación

El 27 de marzo del 2014 la Presidenta Michelle Bachelet envió al Congreso Nacional el proyecto de ley para crear el Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género, a modo de cumplir con uno de los puntos de su programa de gobierno. El proyecto se aprobó por unanimidad en la Cámara de Diputados en 2015 y la nueva ley entró en vigencia el 8 de marzo de ese mismo año. La creación de esta repartición no fue al azar o por un capricho de la Presidenta ni de quienes trabajaron en el proyecto. La fundación de un ministerio de este tipo responde a una necesidad concreta y vital de proteger y promover los derechos de las mujeres que han sido históricamente vulnerados.

Todo esto se contrapone a lo que actualmente ocurre en dicha cartera. Las decisiones y el manejo de este ministerio por parte del gobierno de Sebastián Piñera durante estos dos años ha estado marcada por una grave improvisación. Tres ministras en dos años, no sólo habla de una pésima gestión sino que también de un enorme descuido.

“Júzguenme por lo que hago desde hoy en adelante”, dijo cuando asumió en la secretaría de Estado Macarena Santelices, sobrina nieta de Augusto Pinochet, ante las críticas generadas por sus dichos en 2016 cuando manifestó que no se podía “desconocer lo bueno del régimen militar”. El nombramiento de Santelices generó molestia por su evidente falta de competencias para el cargo, llamando también la atención de la prensa internacional que destacó sus vínculos familiares con el exdictador.

Pues bien, luego de 34 días en el puesto, estamos en condiciones de juzgar a Santelices por lo que hizo. Se debe juzgar a Santelices, en primer lugar, por aceptar un puesto para el que no tenía preparación alguna, por su absoluta falta de criterio para desarrollar campañas, por su desatino para contratar personas en el ministerio.

La campaña iniciada hace unos días con el hashtag #CuentasConmigo, con el aparente fin de que las mujeres víctimas de violencia puedan pedir orientación y ayuda, es un claro reflejo de la falta de conocimiento y criterio para llevar a cabo una iniciativa de este tipo. El video muestra a un anciano que responde a su nieta diciéndole que se encontraba muy preocupado desde que supo que su pareja la había agredido. “Me duele el alma lo que te pasó, quizás la vida me está castigando por lo que le hice a tu abuela. Aunque ya no está con nosotros no hay noche que no le pida perdón por todo el daño que le hice”, dice.

¿Por qué y bajo qué criterio se cree que la mejor manera de hacer una campaña para hablar de violencia hacia las mujeres es poniendo el foco en un hombre abusador? ¿cuál fue el criterio que llevó a pensar que entre todas las problemáticas que están enfrentando las mujeres en esta pandemia, el foco debe estar en un anciano con el que deberíamos empatizar porque se siente culpable?

Luego del revuelo en las redes sociales, Santelices declaró que “lamenta profundamente la campaña iniciada por directora de @SernamEGChile”. No es necesario profundizar en la manera en que Santelices se desmarca de la responsabilidad, porque su frase no resiste mayor análisis. El problema aquí es que no basta con lamentarse, pedir disculpas y bajar la campaña. En el intertanto en el que las autoridades se sentaron a revisar las reacciones de la ciudadanía para darse cuenta que del error, hay abusadores que sintieron que tal vez en el futuro podrían ser perdonados, que tal vez si lloraban todas las noches y se arrepentían podrían resarcir sus errores.

El nombramiento por parte de Santelices de Jorge Ruz como Jefe de División de Estudios en reemplazo de la economista María José Abud, es otro reflejo de la falta de criterio y preparación. Ruz, ex editor del diario La Cuarta y productor de La Cuarta Festival de Viña, a cargo del concurso de La Reina y el famoso “piscinazo” (Link) no puede estar más alejado de las competencias que se requieren para ese puesto. El periodista, quien en el pasado estuvo a cargo de generar contenidos degradantes para mujeres, ahora es nombrado en un rol que, por su peso, personas con conocimientos en temáticas de género sentirían pudor de aceptar. Santelices sacó a una mujer de su cargo para contratar a Ruz, quien claramente consideró que su experiencia previa de ubicar el mejor ángulo para que la reina del Festival se lanzara a la piscina, era suficiente.

Santelices dejó la cartera el 9 de junio diciendo que la “causa de las mujeres” no tenía color político. Inmediatamente después es nombrada en el puesto la ex diputada de la UDI, Mónica Zalaquett. La actual secretaria de Estado, en su previo paso por el Congreso, intentó modificar la Constitución estableciendo que un menor de edad “sólo tendrá por padres a un hombre y una mujer”, lo que claramente impide el reconocimiento de la maternidad de mujeres lesbianas. Respecto de la política y las mujeres es relevante plantear dos cosas: rechazar la política mientras se hace política es una contradicción, los ministros y las ministras tienen puestos políticos y hacen política, decir que no es demagogia. Por otro lado, el puesto de Ministra de la Mujer y EG es absolutamente incompatible con las ideas de la derecha conservadora. Ninguna ministra que considere que los derechos de las mujeres deben estar supeditados a sus creencias religiosas puede ejercer ese cargo de manera idónea.

Las mujeres de Chile merecemos un ministerio y una ministra que tenga conocimiento sólido de las necesidades de las mujeres, de sus dificultades y problemáticas. Nos merecemos una ministra que no le tenga miedo a la palabra feminista y que, por tanto, se declare abiertamente de esta manera, una ministra que defienda nuestros derechos reproductivos, que nos proteja de los abusos, que hable fuerte y claro cuando hay denuncias de violencia sexual, por ejemplo, por parte de Carabineros. Necesitamos una ministra que entienda lo que es la violencia sistemática en contra de las mujeres por parte del Estado, de derecha, de izquierda, de centro, no importa. Este gobierno con sus (in)decisiones ha seguido perpetuando la violencia sistemática hacia las mujeres.

Luego de la multitudinaria marcha del 8 de marzo, que las autoridades activamente trataron de minimizar, las mujeres mostramos que no estamos para más experimentos e improvisaciones. No estamos en tiempos de tibiezas. Durante esta pandemia hay mujeres viviendo con sus agresores, mujeres que no tienen dinero para alimentar a sus hijos, mujeres que no pueden trabajar porque las escuelas están cerradas. Necesitamos que el gobierno termine con la improvisación, porque la improvisación y la negligencia matan. Si alguien aún no tiene claro a qué se referían Las Tesis con la frase “el estado opresor es un macho violador”, en las políticas del gobierno tienen el mejor ejemplo.

Autor: Consuelo Thiers Huerta

Doctor in Politics and International Relations, University of Edinburgh

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